Un buen regalo

La tercera actividad del nivel 5 de TRAL propone “ir a buscar”… ir a tejer, como si fuéramos “de compras”. Desde hace ya algunos años salgo a caminar por los jardines de mi universidad (son jardines bellísimos), algunas de esas veces lo hago en busca de una idea, sé que se esconden en cualquier lado y no es fácil encontrarlas, es necesario estar atentos. Así pues, ahora voy al jardín botánico de #TRAL, reseñaré algo de lo que me ha gustado.

Una primera cosa que noto en este recorrido es que aún cuando cada quien va a su paso, en general hay un gusto declarado por la participación en TRAL, así como un empeño interesante en tejer redes de aprendizaje.

Juana Lovera nos recuerda que “todos nos conectamos y somos extensiones de otras personas, formamos redes de manera consciente o  de manera involuntaria, donde  las nuevas redes sociales forman parte de una realidad en los ambientes virtuales”. Me alegro de encontrar esto y añado una creencia  que he ido construyendo desde hace tiempo, y es que todo lo que sabemos y decimos lo hacemos porque hay cosas y personas; sin ellas no tendríamos de qué hablar ni algo en qué imaginar. Somos, pues, extensiones de lo demás, construcciones con lo demás e identidades relacionadas con lo demás que logran cierta distinción y por eso nos reconocemos diferentes.

Claudia Guerrrero lo afirma pero con un propósito más específico… habiendo una producción de índole personal, vale la pena intentar la creación de comunidades de práctica, consolidar esa producción que somos nosotros. Es entonces cuando Luis Rafael Armario (@lramario, a quien tenía perdido y me alegró volver a encontrar), borda sobre la idea ”de proponer una estrategia de trabajo que pudiera  complementar la que nos hace Claudia para constituir una suerte de “Coro de Intereses en TRAL”, una vez apreciados, y hecha la selección en los foros, los intereses particulares (temas/líneas de reflexión/de investigación…) de los compañeros con quienes nos gustaría “descentralizar” la red TRAL para lo cual podríamos igualmente hacer  uso de la  herramienta voice thread, o de cualquier otra con alcances parecidos”.

Como contraparte a este abordaje, y como un complemento desde la realidad vivida, Verónica Perrone (@verodog) afirma que “Vivir en una burbuja es muy cómodo pero a la larga limitante. Sobretodo cuando se quieren instalar cambios, más o menos contundentes, es muy bueno saber si se cuenta con el apoyo de quienes lo tienen que llevar a cabo…”, y más adelante afirma con fuerza (misma que después amortigua en un comentario), que “el sistema no piensa en red…”, cosa que me hizo recordar un contundente poema de Octavio Paz:

“No lo que pudo ser es lo que fue

y lo que fue ya no existe”

Y me resonó la expresión “el sistema no piensa en red”… y se me vienen muchas otras preguntas y afirmaciones que tendré que encontrar la manera de organizarlas. No sé si piense en red, sé que piensa en poder, como si fuera lo propio de un sistema: poder ser, poder hacer… ¿en qué se diferencia un sistema de una red? ¿en el propósito, en los límites? Quizás sea mejor pensar en las formas posibles para mover los sistemas y no intentar apalancarse en ellos como el único modo de iniciar el movimiento. Realmente, no lo sé, pero es probable que en una propuesta educativa que anime hacia el ejercicio de la libertad sea un camino. Quizás por eso, Gustavo García Lutz:  (@ggarcialutz) decidio platicarnos de otra persona que “cuando le preguntaban… que papel atribuía a los docentes hoy, él decía “deben ser artesanos del diálogo. ¿Artesanos? Si, como buenos artesanos conocemos, o si no es así sería bueno que lo hiciéramos, la materia prima con la que trabajamos”, y recordé que un buen amigo decía que cuando platicamos repetimos las mismas cosas para que no se nos olviden, porque si se nos olvidan perdemos una buena parte de nosotros mismos. Y estoy de acuerdo, en tanto que de lo que hablamos es de nuestra historia, una y otra vez. Por eso, me parece pertinente eso de ser artesanos del diálogo. Es algo fundamental. A esto añado que los profesores diseñamos (y, sí, sigue siendo un asunto de diseño) escenarios para la acción sobre la que conversamos, dialogamos.

Juana, Claudia, Luis Rafael, Verónica y Gustavo, les agradezco mucho esta extraña conversación que me invita a repensar mis propias prácticas educativas en aras de la construcción de un mundo conectado para mayor bien de todos.

Publicado por

Francisco Morfin Otero

Profesor en ITESO: las TIC y la Educación, el impacto social de las TIC

5 comentarios sobre “Un buen regalo”

  1. Las metáforas van representando aquello para lo que no tenemos palabras, la red con sus nodos, rizomas y lazos nos presenta un panorama menos estático o jerárquico al de las sociedades piramidales y de organigramas esquematizados y con la única comunicación de arriba hacia abajo, esto puede ir cambiando muchas cosas, me gusta pensar en un sistema en red de personas que dialogan.

    1. Hola Claudia, gracias por tu perspectiva. Me pregunto si es posible hablar al mismo tiempo, y sobre el mismo objeto, de sistema y de red. Me lo pregunto porque el sistema me remite a la teoría de los sistemas, donde lo definen como un conjunto de nodos, interconectados, con un propósito, un límite claramente definido y relaciones de intercambio con el exterior… en mucho se parece a la red, pero ésta última la entiendo sin límites y por lo tanto, me cuesta trabajo asumir que tenga propósito definido. En fin, tu participación me ayuda a recordar que tengo este tema por estudiar.
      Saludos y gracias,

  2. Un buen regalo Franscisco el que nos da con esta publicación, muchas ideas inquientantes. Tampoco sé si el sistema piensa en red, si lo hace considero que su propósito está lejano de la bondad subyacente en las redes sociales que nos propone Nicolas Cristakis en el vídeo del nivel cuatro propuesto en TRAL y de la necesidad actual de crear más conexiones con mayor significado para alimentar valores y prácticas para volvernos más humanos y para mejorar la calidad de vida. Así pues que la idea de educadores como artesanos del diálogo me parece maravillosa, artesanos en apoyar y ayudar a otros a ganar más autonomía en sus propios procesos de aprendizaje.

    1. Gracias Enith, Habermas hablaba de la razón comunicativa, es decir, de los procesos de conversación donde se pone en juego todo lo que uno es: saber, intereses, gustos, pasiones, incluso oscuridades, com el único camino para lograr acuerdos para la convivencia. Porfirio Miranda lo refuerza con el mero título de su libro “Apelo a la razón” y no habla de otra cosa de las condiciones del diálogo.
      Saludos,

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