Viaje a lo distribuido

Este semestre comencé a trabajar en un curso sobre Administración del Conocimiento para los alumnos de posgrado del ITESO, el curso se ofrece en la Maestría en Administración. Para iniciar el curso me pareció conveniente tratar el tema de la Inteligencia Colectiva y, en algún momento me topé con alguna lectura o concepto que me recordó al equipo de la Northwestern University que en los noventas creó un doctorado cuyo nombre era algo así como diseño de situaciones educativas en entornos tecnológicos.

El grupo estaba formado, entre otros por Allan Collins quien escribió un artículo titulado Design Issues for Learning Environments donde va colocando una serie de preguntas que mueven a quien planea la situación de aprendizaje a pensar qué es lo que quiere, por ejemplo, dice, ¿usted quiere que cada alumno navegue por una espectro amplio que de cuenta del objeto de aprendizaje o prefiere que se concentre en una parte del objeto y profundice lo más posible.

Otro del equipo era Gavriel Salomon, quien escribió las Cogniciones Distribuidas donde plasma uno de los resultados del grupo. En este texto parte del supuesto básico de que “nadie sabe todo, cada quien sabe algo” y, de esta manera se instituye en la perspectiva una complementariedad que después deriva en mucho más. Por ejemplo, cita a Roy Pea cuando afirma que “La inteligencia no es una cualidad de la mente aislada, sino un producto de la relación entre las estructuras mentales y las herramientas del intelecto provista por la cultura”.

En aquel entonces Collins, junto con Brown y Duguid trabajaban en lo que llamaron el aprendizaje situado, de manera paralela y manteniendo conversaciones sobre el tema, también Vinograd y Flores lo hacían desde la perspectiva computacional. Estos últimos afirmaron que “la representación es un fenómeno derivado que se produce únicamente cuando hay una ruptura de la acción preocupada. El conocimiento reside en el ente que nos sitúa en el mundo, no en representaciones reflexivas”.

Estas reflexiones los llevaron a moverse de una perspectiva centrada en lo que sucede en el individuo (todo está documentado en el libro de Salomon) hacia otra donde el actor principal es ese “ente” que nos sitúa en el mundo: la clave de gran parte de lo que hemos estado diciendo, dice Salomon, “estriba en reconocer la importancia fundamental de pasar de una concepción de la comprensión centrada en el individuo a otra centrada en lo social”.

El viaje de regreso a los orígenes me gustó y emocionó. Estas reflexiones son de principios de los noventa y ya apuntan en la dirección de reconocer la importancia de las conexiones, de aquí la relevancia que cobró CoVis, una de los proyectos estrella (a mi parecer) que convocaba a alumnos de diferentes escuelas a colaborar en la construcción de saberes compartidos.

Publicado por

Francisco Morfin Otero

Profesor en ITESO: las TIC y la Educación, el impacto social de las TIC

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