Otras educaciones

Mineral de Pozos
Mineral de Pozos

Hoy por la mañana, en el Colegio de Jalisco, María Bertely tuvo una presentación con el título “El sentido ontológico o el para qué de las Otras educaciones”, en la que habló desde la referencia de la educación intercultural como un campo de confrontación ético-político. un campo que es inestable y que nunca acaba de quedar fijo; pero que aún  así, siempre tiene una referencia situacional y contextual. Lo dicho durante la conferencia es dicho en su papel de investigadora en una experiencia de veinte años en educación intercultural en el mundo indígena, primero de Chiapas, luego de Oaxaca y otros estados, entre quienes se ha formado la Red de Educación Inductiva Intercultural.

La perspectiva de la presentación la hace desde lo que se genera desde abajo con la participación de los pueblos y lo que se diseña desde arriba, normalmente por hacedores de políticas públicas; así pues, la plática fue un ejercicio de ir y venir entre estos dos modos de hacer visibilizando la confrontación ético-política que la hace.

Una primera cosa que aparece con fuerza es la territorialidad como un aspecto fundamental en este análisis. Bartomeu Meliá, en su reciente texto titulado “El buen vivir se aprende” habla del apyka, el banco ceremonial de los Guaraníes y del territorio en general, como el cutura-torio, sin ese banco, sin el territorio “… no hay posibilidad de ser persona”. Bertely habla de la “alfabetización territorial”, como algo que supone el arraigo como parte de la modernidad indígena, como la posibilidad de tener control de los modos de producción con la madre naturaleza. El concepto de “modernidad indígena” lo toma prestado de Silvia Rivera Cusicanqui, quien habla de ella como algo que implica el control directo sobre los espacios comunes y el territorio y el territorio como medios de producción no sólo simbólicos, sino materiales también. Bertely afirma que en México, la educación básica no tiene nada que ver con el territorio. Pareciera que su propósito al vitalizar las comunidades es simplemente recrear “el buen salvaje”.

Para comprender esto ayuda entrar al análisis de las diferentes reformas y, con particular interés, la educativa. En cuanto a las mediciones, lo único que afirma es que no miden la educación sino la escolarización y, la escolarización, no es otra cosa que la colonización del saber. La reforma y el sistema educativo y de medición son propuestas que privilegian la estandarización, no la diversidad, esto es así porque responde a estructuras de poder. La alfabetización territorial responde a lo propio de cada lugar.

Por otro lado, la Reforma Educativa no es una reforma de índole pedagógica, sino una de índole laboral: establece regulaciones laborales por conducto de una evaluación docente subordinada al cumplimiento de estándares internacionales y nacionales, sin considerar la participación en redes y comunidades del docente.

Son programas educativos que no rompen con el ciclo de la pobreza y que generan procesos de aculturación imperfectos que se traducen en conflictos intergeneracionales. Son pedagogías impertinentes contra la comunidad que promueven el abandono y la pérdida de arraigo.

Muchas gracias a la Dra Bertely.

Enseñanza y provocación de Damasio

En 1994, Antonio Damasio escribió el libro “El error de Descartes” donde habla de su idea del marcador somático como el mecanismo por el cual damos valor diferenciado a las cosas que suceden, lo que hace posible que pongamos atención a algo, El marcador somático lo define como  “un caso especial de sentimiento generado a partir de emociones secundarias que han sido conectados, mediante aprendizaje, a resultados futuros predecibles de determinados supuestos”. El libro lo gocé un par de años después, en su versión en español. La idea del marcador somático aclaraba la importancia de las emociones y la memoria para planear e imaginar estados futuros. Un gozo similar he tenido con el libro “El sentimiento de lo que sucede” y en días recientes con “Y el cerebro creó al hombre”; por cierto, este último libro no lo encuentro a la venta en versión digital.

 

En este último libro Damasio se plantea dos cuestiones: la primera tiene que ver con la manera en que el cerebro construye una mente, es a lo que llama el mí mismo como objeto y tiene que ver con lo que nombro como mío o con aquello a lo que digo que pertenezco. La premisa de inicio está en que la percepción de las cosas genera sentimientos (separación entre lo que pertenece al sí mismo y lo que no) y emociones. Esta primera parte da cuenta de un “sí mismo testigo”. La segunda parte o cuestión que trata habla de cómo el cerebro hace que esa mente sea consciente, es decir, que de cabida a la existencia de un sí mismo que conoce. Este sí mismo tiene una indiscutible relación con el lenguaje y hace posible la subjetividad, es decir, la conciencia que nos lleva a una identidad subjetiva. En esta aparece nuevamente el marcador somático que al hacer posible al ser humano proyecto, al ser humano con mirada hacia el futuro, que evalúa las consecuencias de la acción imaginada para decidir si llevarla a cabo o no. El cerebro, no sabemos si sólo el humano, da cuenta de unsí mismo protagonista”. En resumen “ahora lo percibes, ahora no, pero siempre lo sientes…” En lo que sigue pongo extractos que me ayudaron a responderme dos preguntas con las que leí la obra: ¿Cómo entender la educación (aprendizaje, convivencia, cultura, diversidad) a partir de las investigaciones de Damasio? ¿Anota Damasio algo que hable de alguna transformación derivada del mundo de ahora, particularmente la digitalización?

Multitarea y aprendizaje:

“En la generación de la era digital que ha crecido realizando multitareas, están subiendo los límites de atención en el cerebro humano, lo cual es posible que cambie ciertos aspectos de la conciencia en un futuro no demasiado lejano, si no es que ya lo ha hecho… las capacidades asociativas que ha generado la multitarea son un aventaja tremenda… y algunos costes en términos de aprendizaje, consolidación de la memoria y emociones. Y no tenemos ni idea de cuales son esos costos…”

 

La memoria:

“Al almacenar imágenes y resultados de la acción… la reflexión pudo guiar la maquinaria: prever resultados, navegar por el futuro posible, inventar soluciones.

La consciencia hizo posible que el organismo llegara a conocer sus afanes y dificultades. El organismo ya no tenía sensaciones que podía sentir, sino unas que podían ser conocidas… Y el conocer marcó una ruptura decisiva…”

Revolución digital:

“La actual revolución digital, la globalización de la información cultural y el advenimiento de una era de empatía son presiones que probablemente producirán modificaciones estructurales de la mente y del sujeto, modificaciones, dicho de otro modo, en los procesos cerebrales mismos que modelan la mente y la identidad  personal…”

Homeostasis:

“A medida que el sí mismo como proceso se hizo más complejo y se pusieron en juego funciones como la memoria, el razonamiento y el lenguaje, que coevolucionaron, la conciencia aportó otras ventajas relacionadas con la planificación y la deliberación… se hizo factible examinar el mundo futuro posible y diferir o inhibir las respuestas automatizadas. Un ejemplo de esta capacidad evolutivamente original es la gratificación diferida, el cambio calculado de algo que ahora consideramos bueno por algo que después será mejor (o privarse de algo que se considera bueno cuando el examen prospectivo del futuro indica que causará algo malo)”.

“Esta tendencia de la consciencia nos llevó a una gestión más sutil de la homeostasis básica, y en última instancia, a los inicios de la homeostasis sociocultural…”

Biología y cultura:

“… no podemos llevar el tipo de vida que llevamos, en los entornos físicos y en los medios sociales… sin una deliberación reflexiva y consciente. Sin embargo, ello no obsta para que los resultados de la deliberación consciente estén significativamente limitados por una gran colección de predisposiciones inconscientes, algunas de origen biológico, otras adquiridas a través de la cultura…”

Educar el inconsciente:

“Dedicar tiempo a analizar los hechos, evaluar los resultados de las decisiones y ponderara las consecuencias emocionales de esas decisiones son otros tantos modos de forjar esa guía práctica que llamamos sabiduría”.

 

para la primera pregunta: ¿Cómo entender la educación (aprendizaje, convivencia, cultura, diversidad) a partir de las investigaciones de Damasio? me parece ver como pistas lo siguiente:

Aprender haciendo.
Aprender con todos los sentidos.
Ejercitar la memoria.
Valorar lo hecho y sus consecuencias para ejercitar los automatismos.
Cuidar la tierra.
Memoria para vivir bien (¿para el buen vivir?).
La Red, como nueva memoria colectiva, puede contener los caminos del vivir bien o de la destrucción, y por eso es preciso inventar nuevas maneras para incorporar esa memoria colectiva, dirigir los nuevos automatismos y reaprender a discernir.

Es como si estuviéramos recreando una nueva subjetividad:

“Sin la subjetividad, la creatividad no habría florecido y no tendríamos canciones ni pintura ni literatura. El amor nunca sería amor, sólo sexo. La amistad habría quedado en mera conveniencia cooperativa. El dolor nunca se habría convertido en sufrimiento, no se hubiera considerado algo malo, sino sólo una dudosa ventaja dado que el placer tampoco se hubiera convertido en dicha o gozo. Si la subjetividad no hubiera hecho su radical aparición, no existiría el conocimiento ni tampoco nadie que se fijara en las cosas y dejara constancia de ellas; es decir, no habría cultura ni historia de lo que las criaturas hicieron a lo largo de las épocas”.

Y, como dice el mismo Damasio, aún no sabemos ni las ventajas totales ni los costos últimos de estos cambios, más bien apenas los empezamos a vislumbrar. A seguir reflexionando sobre esto.

Viaje a lo distribuido

Este semestre comencé a trabajar en un curso sobre Administración del Conocimiento para los alumnos de posgrado del ITESO, el curso se ofrece en la Maestría en Administración. Para iniciar el curso me pareció conveniente tratar el tema de la Inteligencia Colectiva y, en algún momento me topé con alguna lectura o concepto que me recordó al equipo de la Northwestern University que en los noventas creó un doctorado cuyo nombre era algo así como diseño de situaciones educativas en entornos tecnológicos.

El grupo estaba formado, entre otros por Allan Collins quien escribió un artículo titulado Design Issues for Learning Environments donde va colocando una serie de preguntas que mueven a quien planea la situación de aprendizaje a pensar qué es lo que quiere, por ejemplo, dice, ¿usted quiere que cada alumno navegue por una espectro amplio que de cuenta del objeto de aprendizaje o prefiere que se concentre en una parte del objeto y profundice lo más posible.

Otro del equipo era Gavriel Salomon, quien escribió las Cogniciones Distribuidas donde plasma uno de los resultados del grupo. En este texto parte del supuesto básico de que “nadie sabe todo, cada quien sabe algo” y, de esta manera se instituye en la perspectiva una complementariedad que después deriva en mucho más. Por ejemplo, cita a Roy Pea cuando afirma que “La inteligencia no es una cualidad de la mente aislada, sino un producto de la relación entre las estructuras mentales y las herramientas del intelecto provista por la cultura”.

En aquel entonces Collins, junto con Brown y Duguid trabajaban en lo que llamaron el aprendizaje situado, de manera paralela y manteniendo conversaciones sobre el tema, también Vinograd y Flores lo hacían desde la perspectiva computacional. Estos últimos afirmaron que “la representación es un fenómeno derivado que se produce únicamente cuando hay una ruptura de la acción preocupada. El conocimiento reside en el ente que nos sitúa en el mundo, no en representaciones reflexivas”.

Estas reflexiones los llevaron a moverse de una perspectiva centrada en lo que sucede en el individuo (todo está documentado en el libro de Salomon) hacia otra donde el actor principal es ese “ente” que nos sitúa en el mundo: la clave de gran parte de lo que hemos estado diciendo, dice Salomon, “estriba en reconocer la importancia fundamental de pasar de una concepción de la comprensión centrada en el individuo a otra centrada en lo social”.

El viaje de regreso a los orígenes me gustó y emocionó. Estas reflexiones son de principios de los noventa y ya apuntan en la dirección de reconocer la importancia de las conexiones, de aquí la relevancia que cobró CoVis, una de los proyectos estrella (a mi parecer) que convocaba a alumnos de diferentes escuelas a colaborar en la construcción de saberes compartidos.