Preguntas en la LCE

Hoja-Santa-acuyo-Piper-AuEste martes pasado tuvimos nuestro primer coloquio en el Seminario 1 de la Licenciatura en Ciencias de la Educación. Cada alumna de la carrera elaboró una argumentación contextual para dar marco a un apregunta que lanzó a todos los participantes. Tuvimos dos momentos de presentaciones y al final de cada uno todos los demás podíamos participar con una breve intervención (las mías no fueron tan breves, aunque hice el esfuerzo).

El primer bloque trató, sobre la base de las dinámicas de deshumanización que genera la competencia, el consumo como sentido de la vida, la automatización excesiva, incluso de las relaciones humanas, la dependencia tecnológica, el afán de acumulación excesiva y su asociada sobreproducción y el ensamblaje de cada humano en una gran maquinaria mundial, sobre la base de estas dinámicas, decía, se preguntaban cómo la educación puede contribuir a crear grupos sociales que contrarresten estas dinámicas en aras de un mundo donde podamos vivir bien.

Mi primera reacción frente a estas preguntas fue decir que hay muchas maneras de responder y que cada una de ellas, además de no poder ser única, requiere de un contexto explicativo que dé sentido al curso de acción que se desprende de ella. Me llamó la atención esto porque esta es una manera de definir lo que es una buena pregunta, es decir, que son preguntas a las que vale la pena dedicarle reflexión, estudio y tiempo para responderlas.

Entre los argumentos que se expusieron para dar forma a las preguntas hacían referencia a la historia de la humanidad, como si esta fuera un proceso con dos vertientes simultáneas y paralelas, una con dinámicas de humanización y otra con dinámicas de destrucción. normalmente derivadas de los desarrollos tecnológicos. Quizás otra manera de ver esto es asumir que los problemas con los que nos enfrentamos los hemos creado nosotros mismos dando solución a otras situaciones anteriores o proponiendo un modo de hacer específico. En todos estos casos hemos desarrollado artefactos tecnológicos y, quizás, lo que vemos como problema no es sino el producto de un modo específico de emplear esa tecnología: la producción intensiva, sin cuidado de la tierra y para beneficio personal, por ejemplo. Esta reflexión me hizo recordar que Víctor Toledo, hace unas semanas, nos decía que los microcultivos eran suficientes para alimentar a toda la humanidad, que no era necesaria toda la infraestructura de bioproducción intensiva, y que ésta lo único que hacía era destruir la tierra.

El otro conjunto de preguntas giró específicamente en torno de la relación de la posible humanización y las tecnologías de la red. Las participantes veían un proceso de individualización que alejaba a unos de otros, acompañado de un incremento en la ignorancia derivado de la abundancia de información. Interesante punto, este último, ya anotado en algún momento por Brey en su  texto La sociedad de la ignorancia. ¿Cómo contrarrestar la avalancha de información, rodeada de memes y de propaganda escondida en historias que buscan hacernos querer cosas específicas y ser de determinada manera?, diría Castells en Comunicación y Poder.

Hasta ahora, el único modo que creo que puede ayudar en la construcción de la autonomía empieza por trabajar cada quien su Ambiente Personal de Aprendizaje (APA o PLE por sus siglas en inglés), Adell escribe un buen libro que lo explica, para aprender a aprender y convivir con la red. Asa Brigs tiene un buen libro De Gutenberg a Internet donde explica, entre muchas otras cosas,  el temor que cada medio ha generado en la población, hasta que el grupo social parece haber aprendido a usarlo.

En todos estas situaciones es posible identificar el modo en que la educación, en todas sus dimensiones y escenarios implica movimientos en las personas hacia la construcción de acuerdos comunes, convenciones que convienen a todos en un momento específico para vivir de la mejor manera posible, y este el, a fin de cuentas, el sentido de las propuestas educativas.

Son muchas las cosas que se me agolpan en la cabeza con estas preguntas, por eso les agradezco que las hayan pensado y preparado. Tenemos material para seguir una larga conversación.

cambiar los escenarios de aprendizaje

He estado pensando en algunas maneras en que podrían ser los escenarios de aprendizaje para los aprendices “del mundo de la Red”, aprendices que dicen aprender mucho en la Red, y que sus búsquedas comienzan en Google, Youtube o Wikipedia. Platicando con unos alumnos al terminar el día (les di un aventón) me aseguraban que todo lo que los profesores habían expuesto lo encontraban en Internet, y que por eso se les hacía una pérdida de tiempo y una aburrición las clases. Me pareció interesante y les platiqué de la clase al revés, cosa que les gustó.

Las instituciones educativas, decía Steeve Wheller en su libro “Academic Scholar”, se diseñaron para operar en función de la escasez de acceso a la información. Las “tecnologías de comunicación presencial”, en particular el salón, tenía (y tiene aún en la mayoría de los lugares) un diseño que responde a esta escasez que se resuelve con un “nodo” central con información que “distribuye” esa información a los “nodos aprendices”. Es claro que este escenario de la escasez ha quedado atrás con Internet, ahora la norma es la abundancia y frente a este escenario cambia el modo de acceder a la información y me parece que cambiará el modo en que hacen las cosas las instituciones de educación.

Si no remitimos a los ideales de la educación veremos que en la idea de aprender siempre ha estado como telón de fondo la idea de la recreación del mundo. Uno aprende cuando “mira”, es decir, comprende el mundo de otra manera (el cambio de mirada sobre un objeto implica un cambio de mirada sobre el mundo), y construye un modo común de verlo; así como los métodos para cambiar ese modo de verlo, métodos de todo tipo, aunque la escuela ha privilegiado el científico.

Con esta idea en mente, en general, las instituciones educativas diseñan escenarios y situaciones de aprendizaje para que el alumno pase de un estado A a un estado B, el primero identificado a través de un diagnóstico y el segundo prescrito como una convención socialmente aceptada (sea esta conducta, saber, aprendizaje, competencia, etcétera). Estos diseños son parte de un mayor, de índole curricular, que da cuenta de lo que el alumno tendría que saber para obtener una certificación de parte de la institución en la que estudia.

Creo que esto cambiará, que ya está cambiando, con la influencia de la Red en nuestras vidas, empezando por que la información de índole técnica ya está en la red, o se puede adquirir en el entorno de la red. El aprendiz puede ahora especificar lo que quiere aprender, el objeto no tiene que ser general, como una carrera, sino un ámbito específico o problemático de una profesión, y conectarse con todas aquellas fuentes de información y personas que le pueden ayudar a aprender eso que está buscando.

Si esto llega a suceder de esta manera, las universidades (y en general las instituciones educativas) tendrán que imaginar y diseñar escenarios para que un estudiante logre identificar qué es aquello que quiere y poner a su disposición todos sus recursos para que lo logre, independientemente de las relaciones y virajes que tenga que dar para saberse a sí mismo conocedor de eso que quería y, junto con esto, entablar conversaciones que le ayuden a comprender el valor de la vida juntos, la convivialidad, el saber de los otros y las expresiones creativas y creadoras de cualquier índole. Así pues, no se trata ya de ayudarle a pasar de un estado A a otro B, sino de colaborar en la construcción del camino que va eligiendo para sí mismo en relación con aquellos otros que han optado por caminos similares.

Para esto,me parece, ya no nos sirve el curriculum, sino el diseño de ambientes ricamente estructurados en donde cada alumno tiene la posibilidad de ejercitar, experimentar, imaginar y conversar , entre otras cosas, con diferentes objetos y personas, dentro y fuera del campus para aprender lo que se ha propuesto.

CICOM 2014

La semana pasada, de jueves 2 a sábado 4 tuvimos el cuarto Congreso Internacional de Computación, CICOM 2014, con el tema “Educacion a distancia, presente y futuro”. El Congreso estuvo presidido por Edgar Altamirano  de la UAGro quien, además de ser un experto en la creación de redes de aprendizaje en el campo de la Inteligencia Artificial, es poeta,  y Nelson Becerra de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, también experto en el campo de la Inteligencia Artificial.

La perfecta coordinación del Congreso estuvo a cargo de Efrén Marmolejo quien, además de ser un estudioso de la inteculturalidad, colabora en la reciente Coordinación de Educación a Distancia de la Universidad Autónoma de Guerrero.

Un día antes del inicio del encuentro desayuné con Juan Domingo farnos, a quien ya conocía a través de sus colaboraciones diversas en la red: twitter y blog y a quien me alegró mucho conocer en persona. Tuve la oportunidad de convivir con él durante todo el Congreso: disruptivo de corazón, constructor generoso de ideas, buen conversador y mejor amigo. Le estoy agradecido por esta convivencia. Juan Domingo inició el CICOM con una conferencia en la que pregunta y se pregunta por el futuro de la universidad y afirma que tal cual la conocemos ahora no existirá más. Aclaró que cuando habla de disrupciones no se refiere a destrucción, sino a imaginar nuevas maneras de hacer las cosas y, claro, de hacer nuevas cosas. En este punto, y otros muchos más, estuvimos totalmente de acuerdo. una de las preguntas que se hace es si la universidad puede reducirse a un URL, una provocación que nos ayudó a pensar sobre el significado amplia del concepto universidad y en todas aquellas cosas para las que las sociedades han creado la universidad. Después de su conferencia siguió la mía en la que presenté avances del trabajo sobre Participar en la red para experimentar e inventar nuevos caminos elaborado junto con Nilda Córdova y Liliana García del Centro de aprendizaje en Red del ITESO. Un trabajo que nos ha ido llevando, desde la práctica,  a planteamientos similares a los de Juan Domingo en el sentido de que estamos en tiempos de experimentación para imaginar los futuros posibles y elegir los que creamos deseables. Las dos conferencias están en es siguiente video. La mía inicia a la hora y 35 minutos:

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A lo largo de estos dos días se presentaron trabajos que daban cuenta de desarrollo de aplicaciones para el aprendizaje; así como el uso de las tecnologías de minería de datos y ciencia de las redes para promover el aprendizaje y para identificar el perfil del alumnado de las instituciones.

Hacia el final del Congreso teníamos un panel en el que discutiríamos sobre la universidad del futuro. Al planear el panel decidimos, en un arranque de coherencia, que podíamos hacer un ejercicio en el que todos fuéramos panelistas; es decir, un ejercicio en el que cada uno, a partir de su experiencia en la red, imaginara el futuro de las universidades. Para hacer el panel con este nuevo formato, nos dimos a la tarea de pensar en las cosas que hacen a la universidad; es decir, aquellas cosas por las que creemos que las sociedades crearon la universidad. Identificamos seis:

  • La universidad como memoria del saber de la humanidad.
  • La universidad como la encargada de entregar el saber sobre el mundo.
  • La universidad como creadora de conocimiento.
  • La universidad como creadora de cultura.
  • La universidad como creadora de profesiones.
  • La universidad como conciencia social: “la universidad sin condiciones”.

Con este planteamiento, formamos seis grupos con todos los presentes y los que fueron llegando y conversamos sobre nuestros temas. Al final dimos cuenta en común de lo que cada grupo platicamos. La sesión fue grabada, aquí les dejo el video:
 

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El congreso estuvo lleno de conversaciones muy valiosas donde platicamos sobre los diversos modos de llevar las propuestas de aprendizaje a todos los rincones posibles. Donde fuimos encontrando el valor de dejar de hablar de la universidad virtual y pensar en la universidad en red. De estrategias para mover grupos humanos y del entusiasmo al acordar innovar con una propuesta de aprendizaje en la carrera de aprendizaje en red como parte de la oferta a distancia de la UAGro. Regresé agradecido por la calidez de las personas con las que estuve conviviendo y aprendí mucho.

Conversaciones en el ágora

El viernes pasado, 27 de junio, tuvimos una conversación del ágora (en este lugar se colocará la lista de participantes) en el ITESO con varios profesores. En las reuniones anteriores del ágora tuvimos la presentación de profesores y alumnos sobre su modo de entender la vida en la red, la red misma y el aprendizaje en red. Durante estas presentaciones apareció una gran diversidad de perspectivas. No puedo estar de acuerdo con todas; sin embargo, la mera diversidad es una buena ayuda para reflexionar y tomar postura. Algunos de los que estuvimos en esas reuniones (los viajeros frecuentes, dice Gabriela) elaboramos algún objeto (texto, esquema, imagen, etc.) sobre las tensiones que parece haber en esas presentaciones y que convendría conversar, discutir y, quizás, acordar. La conversación tuvo como referente este trabajo previo. En lo que sigue pongo algunos de lo temas que aparecieron durante la conversación y que he reconstruido junto con Liliana y Nilda.

1. En red y en la red. El aprendizaje en red no es una novedad, incluso la vida en red. Si quisiéramos hablar del aprendizaje en red de la manera más breve posible, propondría colocar como sus constitutivos la comunicación y la acción. Dos dos cosas que no suceden en aislamiento. La comunicación siempre implica a otro(s) y el hacer siempre es con las cosas. En algún momento, algún grupo decide algo que nos coloca, a las generaciones futuras, en un ambiente que tiene sus posibilidades y contiene sus restricciones. Vicente Leñero escribió en 1999 la novela “La vida que se va”, me gustó mucho. Tiene la historia múltiple de una persona; es decir, la vida que hubiera sido según los encuentros y decisiones que hubiera tenido a lo largo de su existencia. Es una novela que habla del modo en que lo otros y los otros nos hacen lo que vamos siendo y cómo eso que vamos siendo reconfigura el contexto; siempre haciendo con las cosas y comunicandonos. Es la vida en red, y es donde comprendemos el aprendizaje en red, dicho con la brevedad que contiene equívocos para imaginar detalles.

La red Internet trae configuraciones de mundo diferentes. Una de ellas es la abundancia: de información, de flujos, de conexiones; junto con el gran incremento de la velocidad de las cosas y la facilidad para expresar nuestras cosas en múltiples narrativas. Todo esto junto hace que el nodo central y centralizador que era el profesor, en tanto que poseedor único de un saber, deje de serlo. El acceso a la información sobre las cosas que nos importan tiene ya otros caminos expeditos y que nos llevan a las fuentes originales. De cada uno de nosotros, profesores y alumnos, sigue siendo valiosa la experiencia sedimentada y reflexionada.

2. Ayudar a que otros puedan ir siendo lo que quieren. Un tema frecuente al hablar de educación tiene que ver con la evaluación. Al pensar sobre este tema me doy cuenta de que tenemos un constructo cultural que nos lleva a creer que nuestro saber vale cuando otro dice que ya sabemos, un otro que alguna institución ha dicho, por nombrarlo profesor, que sabe del tema. Este constructo, me parece, es una derivación de la institucionalización de lo educativo; es decir, que mientras las personas se acercaban al ágora (o sus similares a lo largo de la historia) con un interés por aprender, la evaluación no tenía sentido. Esta se instala con cierto sentido al definir como sociedad aquello que todos deben aprender.

La institución educativa y los que en ella participamos, mucho se ha hablado de esto, podemos imaginar otros procesos mediante los cuales cada quien pueda identificar sus gustos, intereses y pasiones, y discernir las acciones que conviene llevar a cabo para aprender lo que quiere; así como ayudar a construir la capacidad para discernir lo que sé y lo que me hace falta para llegar a donde quiero llegar, sabiendo que los caminos que se recorren normalmente no tienen fin.  BUeno, pues la Red Internet amplía de manera antes no imaginada las posibilidades de aprender cualquier cosa, y esto me hace pensar que es buen momento para reforzar la idea de diseñar escenarios educativos para ayudar a las personas a ir siendo lo que quieren. Desde esta perspectiva, “aprender a aprender y aprender a aprender en la red” siendo una competencia fundamental, se funden en una sola realidad cotidiana donde la expresión del y reflexión sobre, el Ambiente Personal de Aprendizaje (APA o PLE por sus siglas en inglés) cobra gran importancia en tanto que se constituye en la referencia clave para el aprendizaje continuo a lo largo de toda la vida.
Tratamos otros temas. Estos me parecieron muy relevantes. El ágora sigue en conversación y traeré algunas otras cosas.

Diseño de situaciones de aprendizaje en red y en la red (primavera 2014)

Hace cinco semanas iniciamos la experiencia para el Diseño de Situaciones de Aprendizaje en Red y en la Red (DARR). Es una experiencia en la que iniciamos una búsqueda sobre el aprendizaje en red y en la red que nos ayude a imaginarnos mediaciones para el aprendizaje en el futuro próximo. La experiencia la iniciamos con tres “marcos” mínimos de referencia: el primero contiene algunas propuestas experimentales en la red, hechas en cualquier lugar del mundo, que nos ayudan a imaginar cursos de acción iniciales (toda la información se encuentra en la página del sitio). En el segundo trabajamos la noción del aprendizaje según la metáfora de la acumulación, la participación y la creación del conocimiento. En este último, incluimos el tema de las conexiones para el aprendizaje. El tercer marco parte de la idea de “aprender en red” que hemos ido trabajando con las ideas de varias personas con quienes estamos en deuda por lo que han hecho y pensado.

Cada quien hace una propuesta para trabajar con sus alumnos. Conversamos sobre estas propuestas, ya sea en las sesiones sincrónicas que tenemos semanalmente o en un grupo en Facebook que abrimos para este propósito y al que cualquier otra persona puede entrar y conversar.

Las propuestas son muy interesantes y, a través de las conversaciones que hemos tenido, cada quien las ha ido puliendo. Al mismo tiempo, estas propuestas, ya sea por lo conversado, ya por lo que sucede al ponerla en práctica, nos ha ayudado a describir el lugar en el que estamos y un camino inicial y tentativo de por dónde convendría seguir experimentando.

Los invito a conocer estas propuestas. En el sitio de DARR se encuentran todas las ligas necesarias para conocer todo lo que hemos hecho aquí, y que ha sido compartido por cada participante. Son muchas las pregunta que nos hemos hecho en este viaje: ¿qué significa descentrar la red que se establece entre los participantes del aprendizaje? ¿Es necesario responder a todos, todo lo que dicen? ¿cómo atender ahora las interpretaciones erróneas de los alumnos? ¿qué hacemos con tanta información? ¿qué cosas son las que tengo que hacer para dejar el control de lo que sucede? ¿cuántas herramientas saben nuestros alumnos? ¿qué pasa si les pido que hagan algo que no sé si lo sepan hacer? ¿cómo podemos tejer una red de relaciones? ¿como animar los intereses de mis alumnos? ¿qué y cómo evaluar?

Claro que ninguna de estas preguntas tiene una respuesta definitiva, hemos hecho aproximaciones, muchas de estas aproximaciones nos han gustado, el recorrido está en el sitio de DARR. Lo que sí podemos afirmar con gran entusiasmo es que los recorridos de nuestros alumnos frente a estas propuestas nos han sorprendido gratamente. Toman el control de lo suyo y lo llevan a buen término como si eso fuera a lo que estamos acostumbrados. Estamos agradecidos con ellos. Entre las preguntas, lo conversado y lo hecho por los alumnos, aparece un entramado con miles de detalles, en un trabajo muy laborioso, de alguna manera compartido, colectivo y anónimo, de gran fuerza constructiva; que me recuerda el Santuario de Atotonilco en Guanajuato:
Santuario de Atotonilco Guanajuato
El sitio de DARR: http://darr.academia.iteso.mx/

 

Algunos hallazgos de formación

El lunes pasado, 26 de agosto, en el marco del Congreso Iberoamericano de Aprendizaje Mediado por Tecnología, CIAMTE 2013, presentamos tres breves textos, cada uno de ellos relacionado con una de las rutas de formación que ofrece el Centro de Aprendizaje en Red (CAR) del ITESO. La primera se tituló “Experiencia de formación de profesores universitarios para habitar la red” y trata sobre el camino que recorre un profesor, en realidad cualquier persona, para habitar la red y el significado de hacerlo. Aquí les dejo la grabación que hice, con algunos problemillas:

La segunda trató de la experiencia Tejiendo Redes de Aprendizaje en Línea (TRAL), organizada por un equipo de personas que nos reunimos a conversar hasta que llegamos a esta propuesta basada en un diseño original de Diego Leal Fonseca, quien coordinó al equipo moderador y la experiencia misma de TRAL. En la presentación de este trabajo participamos a nombre de todo el equipo, Luz Pearson, Paola Dellepiane y yo, La grabación de esta presentación la hicimos en un Hangout de G+ que Luz coordinó de excelente manera:

El tercer texto se titula “Creación de escenarios para el aprendizaje en red”, una experiencia de formación en la que se convoca a los participantes a imaginar posibilidades de creación del conocimiento en la red y en red. La grabación de esta presentación no contiene la primera parte que es la descripción de la propuesta (esa se puede ver en http://ruta3darr.weebly.com/, pero sí tiene los primeros hallazgos que nos encontramos y que me parecen valiosos:

 

Para tejer

Estos días, después de un tiempo en que me pregunté lo mismo, vuelvo a cuestionarme sobre el significado de tejer; sobre todo ahora en el contexto de TRAL, donde queremos tejer redes de y para el aprendizaje. Estos cuestionamientos me han recordado a mi abuela, simplemente porque fue una gran tejedora, lo hacía por gusto. entre mis recuerdos la veo tejiendo o leyendo; como si en eso se le hubiera ido la vida. Aún conservo un par de cobijas y este jorongo que me regaló.



Nunca me habló sobre qué es tejer y en qué consiste. La observé haciéndolo, intentó enseñarme. No fue vano el intento, pero sí efímero. Nunca llegué a hacer una sola pieza, simplemente porque nunca ejercité lo suficiente. Ahora puedo afirmar que para tejer se requiere de mucha ejercitación, y que este mucho hacer y hacer con los hilos y la aguja nos va perfilando un modo preciso de ser cada uno de nosotros. Aunque tejamos lo mismo nunca tejemos igual; cada quien tiene su propio estilo de tejer. Por eso, podemos llegar a decir de alguna pieza “este es el tejido de fulana o fulano”. En la ejercitación vamos delineando nuestra propia prestancia, nuestro modo propio de hacer. Esto se lo aprendí a mi abuela y lo ví reflejado en las reflexiones de Ortega y Gasset, Ingold, Marías y Heidegger. Tejer redes de y para el aprendizaje también requiere de ejercitación, una en donde el arte de la conversación es fundamental; y aunque conversemos sobre lo mismo, no lo hacemos igual.

 

Pero la ejercitación al tejer, aunque empieza con aprender ciertas puntadas, cobra su sentido más amplio cuando se hace para crear algo. Podemos decir que estamos tejiendo cuando tenemos en mente para qué tejemos y qué es lo que resultará de esto. en ocasiones, sabemos también para quién estamos tejiendo. Sabemos que lo que imaginamos como producto final del tejido nunca es lo que resulta, pero aún así, “la cosa proyectada”, es decir, la pieza que imaginamos, sus formas, texturas y relaciones, organiza todas nuestras acciones de tejido. Sin un algo específico como producto el tejer se vuelve un mero hacer que termina en la acción misma; es decir, que no tiene trascendencia más allá de lo hecho: hacer y deshacer son acciones complementarias. Cuando hay un propósito o producto, el hacer se vuelve tejer, cobra sentido y significación; entonces podemos enunciar esa frase que dice mucho más de lo que creemos: “vale la pena hacerlo”. Tejer redes de y para el aprendizaje tiene sentido cuando sabemos el rumbo y el producto de lo que estamos conversando y tejiendo. Las personas con las que me encuentro en un tejido de esta índole tienen una voz y “vale la pena” pronunciarse frente a la voz del otro para reconocer el mundo y reconocernos a nosotros mismos.

 

Un buen día, mi abuela comenzó a practicar nuevas formas de tejer. Formas que incluyen el modo de sentarse, de tomar las agujas, de pasar el hilo por pora parte de la mano y no por la otra, y otro montón de cosas que no pude registrar y por eso se me escaparon, pero que exceden a lo que creemos el mero acto de tejer. Formas que dan cuenta de que cada acción se da en un ambiente enriquecido por un conjunto inimaginable de relaciones. Hoy en día dicen que eso es innovar, es decir “mejorar el proceso”. A mi me parece que hay algo de razón en esto que se dice; sin embargo, me gusta más pensar que es el camino en que cada uno descubre su modo propio de hacer con las cosas; es lo que cada quien da a los demás. En el tejido de las redes de y para el aprendizaje, esto se refiere al modo propio de construir un objeto en la conversación con otros; también una forma específica de mirar las cosas, cada quien tiene la suya, y la recibimos como regalo. Por eso, por ser regalo, parafraseando a Strathern, lo único que se espera es un intercambio. Este es el valor de compartir lo propio.

 

Con el tiempo y de alguna manera en un momento en que podemos decir que mi abuela ya era una gran tejedora, creó cosas nuevas. Ya venía inventando desde hacía tiempo. Al igual que en lo s inicios del tejido, supongo, se trataba de ensayar, ejercitar, hacer y volver a hacer hasta lograr primero, crear-imaginar la forma nueva y después el objeto con una forma parecida. Y con esta nueva forma, creó un nuevo mundo, sí, de ese tamaño, estoy seguro, porque el mundo lo viví de manera diferente con alguna de sus piezas. Así también, al tejer redes de y para el aprendizaje, aprenderemos nuevas conversaciones y formas de conversar y, con ello, podemos crear nuevos mundos. En este sentido, TRAL es una creación donde el mundo se ve diferente para los que participamos en ella; un mundo donde los medios para conversar son variados, diversos y, muchos de ellos, nuevos para nosotros. Podremos crear nuevas miradas sobre el mundo y sus objetos, unas que nos ayuden a promover más humanidad, más libertad, más gusto por la vida; al menos eso espero.


Así pues, ejercitar, proyectar, mejorar e inventar son rasgos propios del tejido de la redes de y para el aprendizaje. Son rasgos que, cuando los hemos incorporado, hecho nuestros y practicados de manera cotidiana, podemos convocar a otros y modelar el modo de hacerlo; sabiendo siempre que cad quien hace su camino.