Memoria digital del Simposium de Educación 2015

El equipo de Fronteras Educativas @FEducativas elaboró esta memoria digital sobre el Simposium de Educación:

 

Estamos elaborando algunos pequeños cuadros de análisis de lo escuchado y vivido en este encuentro. Lo pondré aquí en cuanto lo tengamos.

Inauguración al Simposium de Educación

Ayer iniciamos el Simposium de Educación del ITESO. es organizado por el Departamento de Educación desde hace 22 años. En la inauguración leí este texto que tiene el porpósrito de explicar el sentido de las conversaciones que nos llevaron a este simposio y que continuaremos a raíz de lo que concluyamos estos tres días:

Bienvenidos todos al Simposiun de Educación 2015. Este año tenemos por tema “aprender a vivir bien y vivir bien para aprender”. La idea múltiple del Buen Vivir amerindio es la influencia más cercana a este tema. Lo hemos propuesto porque en el ITESO nos parece urgente hacer un cuestionamiento crítico y profundo a nuestros sistemas y procesos educativos en todos sus niveles, de frente a las ideas de convivencia posible y deseable.

Hace unos días, durante el Seminario sobre Pensamiento Crítico Frente a la Hidra Capitalista llevado a cabo en Chiapas, los expositores nos explicaron de varias maneras el modo en que el capital y el sistema mundial articula y confecciona un mundo donde lo único que importa de un ser humano es la eficiencia de su posible producción. Holloway habló de “la posibilidad de decir, Chao, capital, ya vete, vamos a crear otras maneras de vivir, otras maneras de relacionarnos, entre nosotros y también con las formas no humanas de vida, maneras de vivir que no están determinadas por el dinero y la búsqueda de la ganancia, sino por nuestras propias decisiones colectivas.”

En 2009, Gustavo Esteva, a quien le agradezco su presencia y colaboración en este Simposium, escribió una metáfora que intenta captar este “chao, capital”. La metáfora es: “estamos todos en un barco, en medio de la tormenta perfecta. En el cuarto de máquinas disputan intensamente políticos, científicos, dirigentes sociales, funcionarios, partidos políticos… Todos tienen ideas sobre cómo enfrentar la dificultad. Tan ocupados están en su debate que no perciben que el barco se hunde. Pero la gente, en la cubierta, se da cuenta claramente. Algunos, con sesgo individualista, saltan del barco y se ahogan. Los demás se organizan y en pequeños grupos construyen botes y balsas, y empiezan a alejarse del barco. Surgen pronto mecanismos para articular los empeños, hasta que descubren que están en medio del archipiélago de la convivialidad… Observan, a la distancia, cómo sus supuestos ‘dirigentes’ se hunden junto con el barco.”

Ricardo “El Ronco” Robles, edificante jesuita que vivió en La Tarahumara, escribió hace algunos años sobre un encuentro que tuvo en Bolivia, y en el que un expositor indígena dijo: “hay que vivir bien, no vivir mejor”. En su texto, reflexionando sobre esa idea, escribió los siguiente: “Desde esta concepción de la vida total, vivir en comunidad es la única manera verdaderamente humana para hacerlo, porque todos necesitamos de todos, la vida de los todos es la misma, las carencias o el hambre de otro son un suicidio mío, si las permito o provoco. La ayuda mutua y la ayuda al Dios son la misma, sólo así recreamos la vida. En la comunidad, el individualismo no tiene sentido. Nadie tiene su vida aparte aunque así lo piense o lo imagine. Todos somos una complejísima red de relaciones sin las cuales morimos. Se plantea así la disyuntiva entre convivir y competir. Se compite para vivir individualmente mejor, se convive para vivir comunitariamente bien.”

En este Simposium nos acompaña Ana María Larrea, quien nos recuerda que “la dimensión social del Buen Vivir en la Constitución ecuatoriana busca la universalización de los servicios sociales de calidad, para garantizar y hacer efectivos los derechos. De este modo, se deja atrás la concepción de educación, salud o seguridad social como mercancías”, y añade que “en Ecuador, el proyecto del Buen Vivir hace que se reconozcan por primera vez en la historia los derechos de la naturaleza”.

En un curso de la Maestría en Educación con un grupo que se formó en la Sierra Tarahumara, Guillermo Palma, quien canceló su visita porque Toñita, su mujer, estaba delicada de salud (y en su lugar tendremos a Carlos González, querido amigo y también miembro del CNI), Memo, pues, nos platicaba que, desde la cosmovisión rarámuri, la armonía de la tierra sucede cuando logramos que el otro esté contento y en paz. Unos años antes, trabajábamos en el diseño del Bachillerato Intercultural Tatei Yurienaka Iyarieya de Tatei Kie en la Sierra Wixarica. Al intentar diseñar el curso “Administración de los Recursos Naturales”, el grupo wixarika nos dijo que no era posible porque eso que llamábamos recursos, en realidad eran “esencias de la tierra”, y no se administran, se cuidan. Así pues, esta idea de mundo revelada por rarámuris y Wixaritari es lo que cobró carácter constitucional en Ecuador.

Es un gusto tener con nosotros a Silvia Rivera Cusicanqui quien, en una muy intensa conversación con Boaventura de Sousa Santos, nos explica que el “Suma qamaña jaqam palaña” significa “vivir bien, quiere decir, hablar como gente y caminar como gente, y, hablar como gente significa: 1) escuchar antes de hablar 2) decir cosas que sabes y no hablar de lo que no sabes y 3) refrendar tus palabras con tus actos.”

Bartomeu Meliá, jesuita desde 1949, quien nos visita por segunda ocasión y con quien seguimos admirándonos, nos cuenta que, “En la cosmovisión guaraní, la tierra habitada por los humanos es concebida como tekohá, lugar de vida y convivencia con todos los seres que en ella hay. Ñandé rekohá es el lugar donde somos lo que somos, es el lugar de nuestro modo de ser y de nuestra cultura. La palabra tekohá contiene una visión holística, es decir, significa y produce al mismo tiempo relaciones económicas, sociales, políticas, ecológicas y religiosas, de tal manera que «sin tekohá no hay tekó » (sin lugar del ser no hay modo de ser). El guaraní necesita la tierra con toda su vida dentro, para poder vivir su cultura y para ser guaraní”.

Creemos que bien vale la pena el esfuerzo por aprender a habitar la tierra para la convivencia, aprender a “hablar como gente y caminar como gente”, aprender que la vida es inmanente a la madre tierra, descubrir el gusto por la alegría del otro; en fin, aprender a decir juntos “Chao, capital, vamos a crear otras maneras de vivir”… Y, este es el sentido con el que iniciamos este simposium de Educación.

Enseñanza y provocación de Damasio

En 1994, Antonio Damasio escribió el libro “El error de Descartes” donde habla de su idea del marcador somático como el mecanismo por el cual damos valor diferenciado a las cosas que suceden, lo que hace posible que pongamos atención a algo, El marcador somático lo define como  “un caso especial de sentimiento generado a partir de emociones secundarias que han sido conectados, mediante aprendizaje, a resultados futuros predecibles de determinados supuestos”. El libro lo gocé un par de años después, en su versión en español. La idea del marcador somático aclaraba la importancia de las emociones y la memoria para planear e imaginar estados futuros. Un gozo similar he tenido con el libro “El sentimiento de lo que sucede” y en días recientes con “Y el cerebro creó al hombre”; por cierto, este último libro no lo encuentro a la venta en versión digital.

 

En este último libro Damasio se plantea dos cuestiones: la primera tiene que ver con la manera en que el cerebro construye una mente, es a lo que llama el mí mismo como objeto y tiene que ver con lo que nombro como mío o con aquello a lo que digo que pertenezco. La premisa de inicio está en que la percepción de las cosas genera sentimientos (separación entre lo que pertenece al sí mismo y lo que no) y emociones. Esta primera parte da cuenta de un “sí mismo testigo”. La segunda parte o cuestión que trata habla de cómo el cerebro hace que esa mente sea consciente, es decir, que de cabida a la existencia de un sí mismo que conoce. Este sí mismo tiene una indiscutible relación con el lenguaje y hace posible la subjetividad, es decir, la conciencia que nos lleva a una identidad subjetiva. En esta aparece nuevamente el marcador somático que al hacer posible al ser humano proyecto, al ser humano con mirada hacia el futuro, que evalúa las consecuencias de la acción imaginada para decidir si llevarla a cabo o no. El cerebro, no sabemos si sólo el humano, da cuenta de unsí mismo protagonista”. En resumen “ahora lo percibes, ahora no, pero siempre lo sientes…” En lo que sigue pongo extractos que me ayudaron a responderme dos preguntas con las que leí la obra: ¿Cómo entender la educación (aprendizaje, convivencia, cultura, diversidad) a partir de las investigaciones de Damasio? ¿Anota Damasio algo que hable de alguna transformación derivada del mundo de ahora, particularmente la digitalización?

Multitarea y aprendizaje:

“En la generación de la era digital que ha crecido realizando multitareas, están subiendo los límites de atención en el cerebro humano, lo cual es posible que cambie ciertos aspectos de la conciencia en un futuro no demasiado lejano, si no es que ya lo ha hecho… las capacidades asociativas que ha generado la multitarea son un aventaja tremenda… y algunos costes en términos de aprendizaje, consolidación de la memoria y emociones. Y no tenemos ni idea de cuales son esos costos…”

 

La memoria:

“Al almacenar imágenes y resultados de la acción… la reflexión pudo guiar la maquinaria: prever resultados, navegar por el futuro posible, inventar soluciones.

La consciencia hizo posible que el organismo llegara a conocer sus afanes y dificultades. El organismo ya no tenía sensaciones que podía sentir, sino unas que podían ser conocidas… Y el conocer marcó una ruptura decisiva…”

Revolución digital:

“La actual revolución digital, la globalización de la información cultural y el advenimiento de una era de empatía son presiones que probablemente producirán modificaciones estructurales de la mente y del sujeto, modificaciones, dicho de otro modo, en los procesos cerebrales mismos que modelan la mente y la identidad  personal…”

Homeostasis:

“A medida que el sí mismo como proceso se hizo más complejo y se pusieron en juego funciones como la memoria, el razonamiento y el lenguaje, que coevolucionaron, la conciencia aportó otras ventajas relacionadas con la planificación y la deliberación… se hizo factible examinar el mundo futuro posible y diferir o inhibir las respuestas automatizadas. Un ejemplo de esta capacidad evolutivamente original es la gratificación diferida, el cambio calculado de algo que ahora consideramos bueno por algo que después será mejor (o privarse de algo que se considera bueno cuando el examen prospectivo del futuro indica que causará algo malo)”.

“Esta tendencia de la consciencia nos llevó a una gestión más sutil de la homeostasis básica, y en última instancia, a los inicios de la homeostasis sociocultural…”

Biología y cultura:

“… no podemos llevar el tipo de vida que llevamos, en los entornos físicos y en los medios sociales… sin una deliberación reflexiva y consciente. Sin embargo, ello no obsta para que los resultados de la deliberación consciente estén significativamente limitados por una gran colección de predisposiciones inconscientes, algunas de origen biológico, otras adquiridas a través de la cultura…”

Educar el inconsciente:

“Dedicar tiempo a analizar los hechos, evaluar los resultados de las decisiones y ponderara las consecuencias emocionales de esas decisiones son otros tantos modos de forjar esa guía práctica que llamamos sabiduría”.

 

para la primera pregunta: ¿Cómo entender la educación (aprendizaje, convivencia, cultura, diversidad) a partir de las investigaciones de Damasio? me parece ver como pistas lo siguiente:

Aprender haciendo.
Aprender con todos los sentidos.
Ejercitar la memoria.
Valorar lo hecho y sus consecuencias para ejercitar los automatismos.
Cuidar la tierra.
Memoria para vivir bien (¿para el buen vivir?).
La Red, como nueva memoria colectiva, puede contener los caminos del vivir bien o de la destrucción, y por eso es preciso inventar nuevas maneras para incorporar esa memoria colectiva, dirigir los nuevos automatismos y reaprender a discernir.

Es como si estuviéramos recreando una nueva subjetividad:

“Sin la subjetividad, la creatividad no habría florecido y no tendríamos canciones ni pintura ni literatura. El amor nunca sería amor, sólo sexo. La amistad habría quedado en mera conveniencia cooperativa. El dolor nunca se habría convertido en sufrimiento, no se hubiera considerado algo malo, sino sólo una dudosa ventaja dado que el placer tampoco se hubiera convertido en dicha o gozo. Si la subjetividad no hubiera hecho su radical aparición, no existiría el conocimiento ni tampoco nadie que se fijara en las cosas y dejara constancia de ellas; es decir, no habría cultura ni historia de lo que las criaturas hicieron a lo largo de las épocas”.

Y, como dice el mismo Damasio, aún no sabemos ni las ventajas totales ni los costos últimos de estos cambios, más bien apenas los empezamos a vislumbrar. A seguir reflexionando sobre esto.

cambiar los escenarios de aprendizaje

He estado pensando en algunas maneras en que podrían ser los escenarios de aprendizaje para los aprendices “del mundo de la Red”, aprendices que dicen aprender mucho en la Red, y que sus búsquedas comienzan en Google, Youtube o Wikipedia. Platicando con unos alumnos al terminar el día (les di un aventón) me aseguraban que todo lo que los profesores habían expuesto lo encontraban en Internet, y que por eso se les hacía una pérdida de tiempo y una aburrición las clases. Me pareció interesante y les platiqué de la clase al revés, cosa que les gustó.

Las instituciones educativas, decía Steeve Wheller en su libro “Academic Scholar”, se diseñaron para operar en función de la escasez de acceso a la información. Las “tecnologías de comunicación presencial”, en particular el salón, tenía (y tiene aún en la mayoría de los lugares) un diseño que responde a esta escasez que se resuelve con un “nodo” central con información que “distribuye” esa información a los “nodos aprendices”. Es claro que este escenario de la escasez ha quedado atrás con Internet, ahora la norma es la abundancia y frente a este escenario cambia el modo de acceder a la información y me parece que cambiará el modo en que hacen las cosas las instituciones de educación.

Si no remitimos a los ideales de la educación veremos que en la idea de aprender siempre ha estado como telón de fondo la idea de la recreación del mundo. Uno aprende cuando “mira”, es decir, comprende el mundo de otra manera (el cambio de mirada sobre un objeto implica un cambio de mirada sobre el mundo), y construye un modo común de verlo; así como los métodos para cambiar ese modo de verlo, métodos de todo tipo, aunque la escuela ha privilegiado el científico.

Con esta idea en mente, en general, las instituciones educativas diseñan escenarios y situaciones de aprendizaje para que el alumno pase de un estado A a un estado B, el primero identificado a través de un diagnóstico y el segundo prescrito como una convención socialmente aceptada (sea esta conducta, saber, aprendizaje, competencia, etcétera). Estos diseños son parte de un mayor, de índole curricular, que da cuenta de lo que el alumno tendría que saber para obtener una certificación de parte de la institución en la que estudia.

Creo que esto cambiará, que ya está cambiando, con la influencia de la Red en nuestras vidas, empezando por que la información de índole técnica ya está en la red, o se puede adquirir en el entorno de la red. El aprendiz puede ahora especificar lo que quiere aprender, el objeto no tiene que ser general, como una carrera, sino un ámbito específico o problemático de una profesión, y conectarse con todas aquellas fuentes de información y personas que le pueden ayudar a aprender eso que está buscando.

Si esto llega a suceder de esta manera, las universidades (y en general las instituciones educativas) tendrán que imaginar y diseñar escenarios para que un estudiante logre identificar qué es aquello que quiere y poner a su disposición todos sus recursos para que lo logre, independientemente de las relaciones y virajes que tenga que dar para saberse a sí mismo conocedor de eso que quería y, junto con esto, entablar conversaciones que le ayuden a comprender el valor de la vida juntos, la convivialidad, el saber de los otros y las expresiones creativas y creadoras de cualquier índole. Así pues, no se trata ya de ayudarle a pasar de un estado A a otro B, sino de colaborar en la construcción del camino que va eligiendo para sí mismo en relación con aquellos otros que han optado por caminos similares.

Para esto,me parece, ya no nos sirve el curriculum, sino el diseño de ambientes ricamente estructurados en donde cada alumno tiene la posibilidad de ejercitar, experimentar, imaginar y conversar , entre otras cosas, con diferentes objetos y personas, dentro y fuera del campus para aprender lo que se ha propuesto.

CICOM 2014

La semana pasada, de jueves 2 a sábado 4 tuvimos el cuarto Congreso Internacional de Computación, CICOM 2014, con el tema “Educacion a distancia, presente y futuro”. El Congreso estuvo presidido por Edgar Altamirano  de la UAGro quien, además de ser un experto en la creación de redes de aprendizaje en el campo de la Inteligencia Artificial, es poeta,  y Nelson Becerra de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, también experto en el campo de la Inteligencia Artificial.

La perfecta coordinación del Congreso estuvo a cargo de Efrén Marmolejo quien, además de ser un estudioso de la inteculturalidad, colabora en la reciente Coordinación de Educación a Distancia de la Universidad Autónoma de Guerrero.

Un día antes del inicio del encuentro desayuné con Juan Domingo farnos, a quien ya conocía a través de sus colaboraciones diversas en la red: twitter y blog y a quien me alegró mucho conocer en persona. Tuve la oportunidad de convivir con él durante todo el Congreso: disruptivo de corazón, constructor generoso de ideas, buen conversador y mejor amigo. Le estoy agradecido por esta convivencia. Juan Domingo inició el CICOM con una conferencia en la que pregunta y se pregunta por el futuro de la universidad y afirma que tal cual la conocemos ahora no existirá más. Aclaró que cuando habla de disrupciones no se refiere a destrucción, sino a imaginar nuevas maneras de hacer las cosas y, claro, de hacer nuevas cosas. En este punto, y otros muchos más, estuvimos totalmente de acuerdo. una de las preguntas que se hace es si la universidad puede reducirse a un URL, una provocación que nos ayudó a pensar sobre el significado amplia del concepto universidad y en todas aquellas cosas para las que las sociedades han creado la universidad. Después de su conferencia siguió la mía en la que presenté avances del trabajo sobre Participar en la red para experimentar e inventar nuevos caminos elaborado junto con Nilda Córdova y Liliana García del Centro de aprendizaje en Red del ITESO. Un trabajo que nos ha ido llevando, desde la práctica,  a planteamientos similares a los de Juan Domingo en el sentido de que estamos en tiempos de experimentación para imaginar los futuros posibles y elegir los que creamos deseables. Las dos conferencias están en es siguiente video. La mía inicia a la hora y 35 minutos:

http://200.4.142.220/videos/video/137/?access_token=shr00000001375802316734035452696745974097708

A lo largo de estos dos días se presentaron trabajos que daban cuenta de desarrollo de aplicaciones para el aprendizaje; así como el uso de las tecnologías de minería de datos y ciencia de las redes para promover el aprendizaje y para identificar el perfil del alumnado de las instituciones.

Hacia el final del Congreso teníamos un panel en el que discutiríamos sobre la universidad del futuro. Al planear el panel decidimos, en un arranque de coherencia, que podíamos hacer un ejercicio en el que todos fuéramos panelistas; es decir, un ejercicio en el que cada uno, a partir de su experiencia en la red, imaginara el futuro de las universidades. Para hacer el panel con este nuevo formato, nos dimos a la tarea de pensar en las cosas que hacen a la universidad; es decir, aquellas cosas por las que creemos que las sociedades crearon la universidad. Identificamos seis:

  • La universidad como memoria del saber de la humanidad.
  • La universidad como la encargada de entregar el saber sobre el mundo.
  • La universidad como creadora de conocimiento.
  • La universidad como creadora de cultura.
  • La universidad como creadora de profesiones.
  • La universidad como conciencia social: “la universidad sin condiciones”.

Con este planteamiento, formamos seis grupos con todos los presentes y los que fueron llegando y conversamos sobre nuestros temas. Al final dimos cuenta en común de lo que cada grupo platicamos. La sesión fue grabada, aquí les dejo el video:
 

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El congreso estuvo lleno de conversaciones muy valiosas donde platicamos sobre los diversos modos de llevar las propuestas de aprendizaje a todos los rincones posibles. Donde fuimos encontrando el valor de dejar de hablar de la universidad virtual y pensar en la universidad en red. De estrategias para mover grupos humanos y del entusiasmo al acordar innovar con una propuesta de aprendizaje en la carrera de aprendizaje en red como parte de la oferta a distancia de la UAGro. Regresé agradecido por la calidez de las personas con las que estuve conviviendo y aprendí mucho.

Conversaciones en el ágora

El viernes pasado, 27 de junio, tuvimos una conversación del ágora (en este lugar se colocará la lista de participantes) en el ITESO con varios profesores. En las reuniones anteriores del ágora tuvimos la presentación de profesores y alumnos sobre su modo de entender la vida en la red, la red misma y el aprendizaje en red. Durante estas presentaciones apareció una gran diversidad de perspectivas. No puedo estar de acuerdo con todas; sin embargo, la mera diversidad es una buena ayuda para reflexionar y tomar postura. Algunos de los que estuvimos en esas reuniones (los viajeros frecuentes, dice Gabriela) elaboramos algún objeto (texto, esquema, imagen, etc.) sobre las tensiones que parece haber en esas presentaciones y que convendría conversar, discutir y, quizás, acordar. La conversación tuvo como referente este trabajo previo. En lo que sigue pongo algunos de lo temas que aparecieron durante la conversación y que he reconstruido junto con Liliana y Nilda.

1. En red y en la red. El aprendizaje en red no es una novedad, incluso la vida en red. Si quisiéramos hablar del aprendizaje en red de la manera más breve posible, propondría colocar como sus constitutivos la comunicación y la acción. Dos dos cosas que no suceden en aislamiento. La comunicación siempre implica a otro(s) y el hacer siempre es con las cosas. En algún momento, algún grupo decide algo que nos coloca, a las generaciones futuras, en un ambiente que tiene sus posibilidades y contiene sus restricciones. Vicente Leñero escribió en 1999 la novela “La vida que se va”, me gustó mucho. Tiene la historia múltiple de una persona; es decir, la vida que hubiera sido según los encuentros y decisiones que hubiera tenido a lo largo de su existencia. Es una novela que habla del modo en que lo otros y los otros nos hacen lo que vamos siendo y cómo eso que vamos siendo reconfigura el contexto; siempre haciendo con las cosas y comunicandonos. Es la vida en red, y es donde comprendemos el aprendizaje en red, dicho con la brevedad que contiene equívocos para imaginar detalles.

La red Internet trae configuraciones de mundo diferentes. Una de ellas es la abundancia: de información, de flujos, de conexiones; junto con el gran incremento de la velocidad de las cosas y la facilidad para expresar nuestras cosas en múltiples narrativas. Todo esto junto hace que el nodo central y centralizador que era el profesor, en tanto que poseedor único de un saber, deje de serlo. El acceso a la información sobre las cosas que nos importan tiene ya otros caminos expeditos y que nos llevan a las fuentes originales. De cada uno de nosotros, profesores y alumnos, sigue siendo valiosa la experiencia sedimentada y reflexionada.

2. Ayudar a que otros puedan ir siendo lo que quieren. Un tema frecuente al hablar de educación tiene que ver con la evaluación. Al pensar sobre este tema me doy cuenta de que tenemos un constructo cultural que nos lleva a creer que nuestro saber vale cuando otro dice que ya sabemos, un otro que alguna institución ha dicho, por nombrarlo profesor, que sabe del tema. Este constructo, me parece, es una derivación de la institucionalización de lo educativo; es decir, que mientras las personas se acercaban al ágora (o sus similares a lo largo de la historia) con un interés por aprender, la evaluación no tenía sentido. Esta se instala con cierto sentido al definir como sociedad aquello que todos deben aprender.

La institución educativa y los que en ella participamos, mucho se ha hablado de esto, podemos imaginar otros procesos mediante los cuales cada quien pueda identificar sus gustos, intereses y pasiones, y discernir las acciones que conviene llevar a cabo para aprender lo que quiere; así como ayudar a construir la capacidad para discernir lo que sé y lo que me hace falta para llegar a donde quiero llegar, sabiendo que los caminos que se recorren normalmente no tienen fin.  BUeno, pues la Red Internet amplía de manera antes no imaginada las posibilidades de aprender cualquier cosa, y esto me hace pensar que es buen momento para reforzar la idea de diseñar escenarios educativos para ayudar a las personas a ir siendo lo que quieren. Desde esta perspectiva, “aprender a aprender y aprender a aprender en la red” siendo una competencia fundamental, se funden en una sola realidad cotidiana donde la expresión del y reflexión sobre, el Ambiente Personal de Aprendizaje (APA o PLE por sus siglas en inglés) cobra gran importancia en tanto que se constituye en la referencia clave para el aprendizaje continuo a lo largo de toda la vida.
Tratamos otros temas. Estos me parecieron muy relevantes. El ágora sigue en conversación y traeré algunas otras cosas.

Conversación sobre los MOOC y las universidades Iberoamericanas

 

 

El martes pasado, en el marco del III encuentro de Rectores Universia Río 2014, tuvimos un “webinar” sobre “los MOOCs y las universidades iberoamericanas” en el que participamos Diego Leal, Pedro Pernias, Tomás Jiménez y yo mismo. La conversación se encuentra aquí: