El aprendizaje: nómada y rizoma

El aprendizaje como rizoma

El martes de la semana pasada, Dave Cormier estuvo presente en el curso de Alec Couros, de la Regina University, sobre Educación Abierta y Medios Digitales Sociales. Esta semana estará en el curso #Change11, dirigido por Geroge Siemens, Stephen Downs y Dave Cormier. Durante su conversación, porque fue eso y no una mera presentación, habló del aprendizaje “rizomatico”, basado en el trabajo de Deleuze y Guattari, lo que me pareció muy interesante.

La conversación inició con la pregunta ¿por qué educamos, o por qué estamos en esto de la educación? Los participantes dimos varias respuestas, entre ellas algunos dirigidas a la formación de competencias, que aprendan a pensar y cosas así. Creo que todas ellas son válidas y que lo más importante es que cada uno pueda decir sus razones y crea en ellas.

Yo lo veo de esta manera: los humanos nos pasamos buena parte de la vida aprendiendo sobre el mundo que vivimos y compartiendo nuestro saber con los demás, particularmente con aquellos que van llegando y se harán cargo del mundo humano. Así pues, en la medida en que este compartir el mundo que conocemos ayude a construir un mejor mundo, encuentro sentido en la formación. Cuando hablo de un mundo mejor me refiero a uno más cuidado, cada vez más habitable por todos los seres vivos que en él estamos; y con condiciones de sustentabilidad a la manera en que la describe Amartya Sen: todo lo que se requiera para la preservación, y si es posible la extensión, de las libertades y capacidades sustantivas de la gente hoy, es decir, “sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones de tener una libertad mayor o igual”. Vale la pena revisar cómo lo hacemos cada uno de nosotros y como grupos de profesores.

Para lograr este propósito ayuda comprender cómo aprendemos. Ayuda revisar nuestra propia experiencia. Aprendemos lo que nos interesa, independientemente de los motivos de ese interés. En la estructura humana no está el tiempo para aprender de manera forzosa esto o aquello, sino una trayectoria de vida que, según los contextos, nos mueve a aprender determinada cosa. Cormier llama a nómadas a aquellos que así lo hacen: un pensador creativo que hace su propio camino aprendiendo a lo largo de la vida según sus necesidades y gustos: todos somos nómadas, no todos nos comportamos como tales.

Entonces, por qué no proponer una formación que aliente este modo de ser y proceder. Cormier asegura que el mundo en red, tecnologías y personas, consolidan cambios en la educación. De una educación en donde se privilegia la memoria a otra donde se privilegia el conocimiento y la capacidad para acceder a él. De la repetición como modo de fijar las cosas en las personas al fluir como forma de ir construyendo el saber. Del empaquetado del saber en libros al conocimiento distribuido y dinámico, pone como ejemplo este sitio de “Archivos vivos”.

La metáfora para este aprendizaje es el rizoma, esa raíz que crece indefinidamente y que va creando sus propias ramificaciones. El crecimiento es posible porque se da en un lugar abierto, vamos, donde es posible ese crecimiento porque no hay obstáculos absolutos permanentes. El aprendizaje rizomático es negociación de conocimiento, aprendizaje abierto, dirigido por cada uno y por todos, caótico y difícil de evaluar y prever, va más allá de la memoria y es a lo largo de la vida. Es aprendizaje nómada.

¿Cómo hacer para convertir las escuelas en campos donde crezcan los aprendizajes y los nómadas puedan explorar?

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